Este pastel puede recordar a una tarda de queso con un intenso sabor a leche. Las cantidades de leche, huevo y harina hacen que al entrar en el horno se produzca una especie de reordenamiento espacial que permite la formación de tres fases: una superior que seria un bizcocho, una intermedia que sería un flan y otra inferior que sería como un pudín.

  • Ingredientes :
  • – 8 huevos
    – 1 l de leche
    – 250 g de mantequilla
    – 280 g de azúcar
    – 225 g de harina
    – ralladura de la piel de un limón
    – 2 cucharadas de azúcar avainillado

    • Preparación (40 minutos):

    Previo: precalentar el horno a 180ºC. Untar un molde con mantequilla y luego espolvorear harina. Reservar.
    1.- Derretir la mantequilla y dejar enfriar.
    2.- Separar las claras de las yemas. Batir las claras a punto de nieve con una pizca de sal (nos ayudará a que monten mejor). Agregar la mitad del azúcar a medida que montamos las claras para que se mantengan firmes. Reservar en la nevera.
    3.- Batir las yemas con el resto del azúcar y las dos cucharadas de azúcar avainillado hasta conseguir una mezcla espumosa. Añadir la ralladura de la piel del limón.
    4.- Añadimos la mantequilla poco a poco.
    5.- Añadir la harina tamizada poco a poco y mezclar bien.
    6.- A continuación, añadir la leche poco a poco.
    7.- Por último agregamos las claras con movimientos envolventes.
    8.- Volcamos la mezcla resultante en el molde y hornear hasta que esté cocido. Os sugiero que lo horneéis al baño María como si fuera un flan. Comprobaremos que está cocido pinchando el pastel con un palillo y que salga limpio.
    9.- Servir una vez esté frío. Os recomiendo servirlo con miel.

    Buen provecho!